jueves, 9 de noviembre de 2017

EL MILAGRO DE THE CLAMS


Partamos del hecho de que soy una ameba. Esto quiere decir que cuando voy a un concierto, como mucho, muevo la cabeza hacia delante y hacia atrás en un sutil balanceo casi imperceptible. Es mi tope; mi límite máximo de movimiento corporal admisible. O eso creía...

Era de noche, una agradable noche de otoño, de esas en las que te entran ganas de prolongar tu existencia porque la belleza del momento te embarga y piensas que toda tu vida podría ser igual que ese instante. Ilusión pura, que suele desvanecerse con una facilidad de vértigo. De momento, no se había desvanecido, permanecía intacta y envolvía el transcurrir de cada segundo.

Se acercaban las once y mis amigos y yo nos dirigimos al Tempo Club, donde esa noche tocaban The Clams. Una amiga me había hablado de forma muy entusiasta acerca del grupo y había tenido el detalle de invitarnos al concierto para que pasáramos, según sus palabras, "el mejor momento de nuestro día". Yo, persona escéptica de nacimiento, le agradecí su entusiasmo, pero dudé de que fuera así. Normalmente, a las once de la noche de cualquier día, lo mejor que me puede pasar es irme a la cama. En fin, habría que darle una oportunidad. 

Entramos en la angosta pero acogedora sala, estábamos casi solos. Poco a poco se fue llenando, mientras el grupo tardaba demasiado en aparecer. "El mejor momento de nuestro día" se empezaba a convertir en "el sopor más intenso de nuestra existencia". De hecho, me hubiera dormido allí mismo si no hubiera sido porque mis amigos no dejaban de meterse con mi marmotismo generalizado, los muy cabro... Por desgracia, cualquier resto de la anterior sensación de belleza embriagadora se había evaporado. 

Pasadas las once y media, por fin salió el grupo al escenario. ¡Aleluya! Di un respingo en el taburete donde había conseguido acomodarme y me incorporé a la vez que me frotaba los ojos intentando desperezarme de la manera más digna posible. Cuando comencé a recuperar la visión después del frote, mis sentidos comenzaron a estimularse al comprobar cómo las ocho componentes del grupo se colocaban delante de sus instrumentos y se disponían a comenzar. Una bajista, una guitarrista, una baterista, una teclista, una saxofonista, una trompetista, una corista y la cantante. ¡Guauuuu! Verdaderamente tenían una presencia muy potente en el escenario que me sorprendió. 

Nuestra amiga nos había comentado que The Clams tenía un estilo cercano al rhtythm and blues, cosa que a mí ni me iba ni me venía. Sin embargo, cuando empezaron a sonar los primeros acordes, noté algo completamente inusual: mis pies empezaban a cobrar vida propia. Y no sólo eso, sino que parecía incluso que mis caderas pretendían moverse. Esta anomalía se prolongó durante todo el primer tema. Yo pensé que había sido algo fortuito, fruto del factor sorpresa, pero resultó que no, que la anomalía continuó tema tras tema extendiéndose por todo mi cuerpo. ¡Estaba bailando! ¡Dios mío! ¡Yo! ¡Bailando!

La energía de The Clams se me metió hasta el tuétano de los huesos inundándome completamente. ¡Qué intensidad! ¡Qué fuerza! Cada canción que tocaban resultaba un subidón para el cuerpo y para el alma. Esto lo conseguían en parte gracias a la calidad de sus temas y en parte gracias a su actitud en el escenario. Continuamente te interpelan para que bailes, para que des palmas y, en definitiva, les acompañes en cada una de las canciones y te entregues por completo a sus armonías pegadizas y vibrantes. Tanto es así que consiguieron que se produjera el milagro de que yo, ameba, molusco, zombie por excelencia, me pusiera a bailar como si no hubiera mañana. 

Cuando terminó el concierto, me volví hacia mi amiga y, con un entusiasmo inusitado, la abracé hasta dejarla casi sin aliento, mientras le daba la razón porque, sí, realmente había vivido el mejor momento de mi día, y del mes, si me apuras, a pesar de las agujetas. 

Conclusión: si tenéis la oportunidad de ver a The Clams en directo, no la dejéis escapar. Os lo dice la ameba convertida en Travolta.

Parte del grupo tocando en Fnac

23 comentarios:

  1. Oye, pues suenan muy bien. Tu amiga tenía razón. A mí este tipo de grupos de r&b (Y de rocksteady) me encantan. Gracias, mil, por dármelas a conocer.

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    1. ¡Me alegro mucho de que te haya gustado, Juli! Ostrás, si te gusta el estilo, te van a encantar estas chicas. Son la bomba, de verdad. ¡Un besazo!

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  2. Con esos instrumentos y en una sala pequeñita, todo suena mejor y ellas, a las que no conocía, suenan muy bien.

    Saludos

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    1. ¡Hola Emilio Manuel! La música en directo es genial, ¿verdad? Y este grupo tiene una energía que te contagia. ¡Me alegro mucho de que te haya gustado! Un fuerte abrazo.

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  3. Es la energía de la música en directo, que revive a los muertos (no va por tí, eh, jeje), sobre todo cuando el público se implica porque a veces he ido a conciertos donde hay quien se los pasa hablando o pasando del grupo. En fin, les estoy echando un vistazo en Youtube, están muy bien. Mira que es difícil acoplar a tantos músicos en el escenario, pero el resultado es admirable. Espero que sigan haciendo bolos, si vienen por La Mancha estaré pendiente.
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Gerardo! Me he tomado la libertad de meterme en la página de facebook de tu grupo y me ha gustado mucho el estilo que tenéis. La cantante lo hace fenomenal y vuestras guitarras suenan muy bien. Bua, estar en un grupo tiene que ser la caña. Yo estoy aprendiendo a tocar la batería y me encantaría formar parte de uno de una forma un poco más sistemática a como estoy ahora mismo con mi grupo. Hacemos actuaciones muy muy muy esporádicas y sólo ensayamos para prepararnos las actuaciones. Pero bueno, a pesar de eso, es un gustazo tocar con gente. ¡Muchos besos!

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    2. Es muy difícil ensayar con regularidad, a nosotros nos pasa últimamente. Pero sí, tocar en un grupo es muy divertido, pese a todo. ¡Ánimo con esa batería!

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  4. Me has hecho reír con la transformación de la ameba en Travolta. No las conocía y aunque no soy muy musical si que creo que en directo y si los músicos son de los que contagian y animan al personal, se acaba transformando en una gran experiencia. Es bueno pasarlo bien y se disfruta un montón cuando no lo has planificado y te encuentras con una fantástica velada.
    Un abrazo

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    1. ¡Hola Conxita! Sí, ha este grupo le pasa exactamente eso, que tienen un directo muy potente y consiguen contagiarte. ¡Un fuerte abrazo!

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  5. ¡Qué grande tu relato y qué grandes The Clams! Me habéis encantado ;)

    Un beso,
    R.

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  6. :) Habrá que estar atenta por si tocan en barna. Gracias!!!!

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    1. ¡Hola Paola! Creo que ya han terminado su gira por este año, pero a lo mejor se acercan a Barna pronto, quién sabe. ¡Un fuerte abrazo!

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  7. No los conocía, pero ya me has puesto sobre aviso.
    Estoy contigo en que hay momentos en los que pienso que toda la vida podría ser igual que determinados instantes.
    Total, que de ameba nada de nada, felicidades ;-)
    Besos, D.P.

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    1. ¡Hola Chelo! Es un grupo que merece mucho la pena, de verdad, a mí me han sorpendido muy gratamente. Seguro que disfrutas mucho si vas alguna vez a uno de sus conciertos. Diversión garantizada. ¡Muchos besos!

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  8. Yo también me considero un poco arrítmica, ameba también... pero vaya pintada tiene este grupo! Sin duda no dejaré pasar la oportunidad si se me presenta.
    Un saludo!

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    1. Las amebas del mundo deberíamos hacer un club. ¡Me alegro de que te haya gustado el grupo! Un fuerte abrazo.

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  9. ¡Hola, ameba convertida en Travolta! jajajaja

    No conocía a The Clams, pero tras ver el vídeo y leer tu crónica del concierto no dudaré en ir a verlas en directo sin tengo ocasión.

    Además me encanta bailar, y también las bandas formadas por chicas (y más todavía si visten con esos trajes jurjur...).

    Gracias por la recomendación!
    Besos :)

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    1. Jo, Hiro, pues a ver si me enseñas a bailar, porque, aunque haya puesto lo de Travolta, debería haber especificado que mis movimientos eran más bien espasmódicos. ¡Besazo!

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  10. ¿Qué es esto último? Menudo culebronazo. Igual llamo para preguntar si me envían una pizza.

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    1. Jajajajaja, lo que me he reído con tu comentario, Juli. Una pizza y un psiquiatra, porque vaya con la historia...

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  11. No conozco a The Clams, pero les daré una escucha porque ir a conciertos es una de mis pasiones. Yo tampoco es que sea de las locas que se desmelenan, pero sí que bailo si ciertos grupos me tocan. Por ejemplo, Fangoria y Pastora. A otros prefiero escucharlos con más calma, otros me dejan sin palabras... ay, la música!

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    1. Eso, eso, Nosu, ¡ay la música! A mí la música en directo también me encanta. Me cuesta un poco ir a los conciertos, porque tengo un poco de fobia social y las masas me desconciertan, pero cuando lo hago disfruto mucho. ¡Muchos besos!

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